Simplemente no soy de este mundo… Yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva… No puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie… ¿Qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso."
viernes, 9 de octubre de 2015
상수 우울증
Vuelvo a escribir, esta vez, no tan feliz, no tan alegre, sino más bien triste, cansada, harta, angustiada, infeliz.
Las cosas están tan mal que me hace mal ver cómo todo se aleja de mí, cómo cada persona que me rodea hace a un lado lo que me pasa, lo que siento, viendo cómo mi felicidad disminuye, se hace chica, se achica y no vuelve hasta dentro de meses.
Hoy ni tu abrazo me va a hacer sentirme tan bien como lo era con vos, que sos la principal en alejarte de mí, en dejarme caer. Me dejaste caer como una cualquiera. Pero siempre yo soy la causante de todo, no me hagas mal, intento cuidarte, intento cuidarme de vos, de que me hieras una vez más saliendo, haciendo lo que queres, pero ¿quién soy yo para cortarte las alas? ¿sacarte la libertad? ¿no dejarte hacer lo que te gusta? Yo te conocí así, libre, y no puedo cambiar eso, ¿qué clase de persona sería?, y eso se llama ser hipócrita, egoísta. Las cosas las planteamos así, desde un principio. Pero siempre vuelvo al mismo lugar, a ese pozo donde no puedo salir, donde cada persona me hunde un poco más con sus palabras, me hunden, me hundís, me hundiste: ya no podes hacer más nada, ya no puedo salir más de acá ¿qué queres que haga? ¿salir? andate, vos podes, salí, intenta zafar de acá, no te lo recomiendo, este lugar es triste, se está enfriando de apoco, se está consumiendo, se está muriendo. Este lugar se llama corazón, se llama alma.
alma
nombre femenino
Está todo tan mal, tan mal como mi pelo, como mis ojos rojos e hinchados, como mi panza que hace ruido, como mi piel pálida por no comer proteínas, como no asumir lo que estoy haciendo mal, dejando de lado lo que me hace bien. Me harté, de verdad, ya no aguanto esta realidad, me consume todo, me consume lo patriarcal, me consume el capitalismo, me consume lo emocional, me consume mi propio cuerpo, me consume.
Y ahora es cuando prefiero vivir en el cielo, ser un alma más, tener la libertad de volar, de ser yo la que esté allá sola, y no acá con ustedes, rodeada de hipocresía, de maldad, de daños irreparables para mi corazón, de ser la que juzgan, la que piensan que no me duele nada, la que está acá parada como un persona que no siente, no teme, no piensa. Es tan feo cuando expreso mis cosas, y del otro lado hay un estrecho enorme de falta de comprensión y muy poca capacidad para escucharme. pero estamos así, así vivo, así convivo, pero así sueño, viviendo seguramente con mucho miedo de viva mal toda mi vida (o la poca vida que pueda llegar a vivir), sueño con encontrarme un día, llena de sorpresas, diciéndome "todo el mal ya terminó, podes ser libre, ser feliz, ser así como a vos tanto te gusta y como me gusta que lo seas". Pero ya las pocas iniciativas que tenía de vivir "feliz" se esfumaron, como mi poca felicidad, como todo, como vos. No medites, no pienses tanto las cosas, no seas como yo, mi mayor consejo: por favor mi amor, no seas como yo, no lo seas nunca.
Las cosas están tan mal que me hace mal ver cómo todo se aleja de mí, cómo cada persona que me rodea hace a un lado lo que me pasa, lo que siento, viendo cómo mi felicidad disminuye, se hace chica, se achica y no vuelve hasta dentro de meses.
Hoy ni tu abrazo me va a hacer sentirme tan bien como lo era con vos, que sos la principal en alejarte de mí, en dejarme caer. Me dejaste caer como una cualquiera. Pero siempre yo soy la causante de todo, no me hagas mal, intento cuidarte, intento cuidarme de vos, de que me hieras una vez más saliendo, haciendo lo que queres, pero ¿quién soy yo para cortarte las alas? ¿sacarte la libertad? ¿no dejarte hacer lo que te gusta? Yo te conocí así, libre, y no puedo cambiar eso, ¿qué clase de persona sería?, y eso se llama ser hipócrita, egoísta. Las cosas las planteamos así, desde un principio. Pero siempre vuelvo al mismo lugar, a ese pozo donde no puedo salir, donde cada persona me hunde un poco más con sus palabras, me hunden, me hundís, me hundiste: ya no podes hacer más nada, ya no puedo salir más de acá ¿qué queres que haga? ¿salir? andate, vos podes, salí, intenta zafar de acá, no te lo recomiendo, este lugar es triste, se está enfriando de apoco, se está consumiendo, se está muriendo. Este lugar se llama corazón, se llama alma.
alma
nombre femenino
1.1 Entidad abstracta tradicionalmente considerada la parte inmaterial que, junto con el cuerpo o parte material, constituye el ser humano; se le atribuye la capacidad de sentir y pensar."el alma no es una realidad sensible y, por tanto, no puede ser estudiada por la ciencia"
Y ahora es cuando prefiero vivir en el cielo, ser un alma más, tener la libertad de volar, de ser yo la que esté allá sola, y no acá con ustedes, rodeada de hipocresía, de maldad, de daños irreparables para mi corazón, de ser la que juzgan, la que piensan que no me duele nada, la que está acá parada como un persona que no siente, no teme, no piensa. Es tan feo cuando expreso mis cosas, y del otro lado hay un estrecho enorme de falta de comprensión y muy poca capacidad para escucharme. pero estamos así, así vivo, así convivo, pero así sueño, viviendo seguramente con mucho miedo de viva mal toda mi vida (o la poca vida que pueda llegar a vivir), sueño con encontrarme un día, llena de sorpresas, diciéndome "todo el mal ya terminó, podes ser libre, ser feliz, ser así como a vos tanto te gusta y como me gusta que lo seas". Pero ya las pocas iniciativas que tenía de vivir "feliz" se esfumaron, como mi poca felicidad, como todo, como vos. No medites, no pienses tanto las cosas, no seas como yo, mi mayor consejo: por favor mi amor, no seas como yo, no lo seas nunca.
lunes, 5 de octubre de 2015
cambios
Me encanta ver cómo cambiaste, cómo progresaste en esto que llevamos, me encanta ver cómo me haces sentir cada vez más y más feliz, cómoda, bien, dejando de lado la tristeza, la angustia, las ganas de dejar todo tipo de cosas por culpa de la infelicidad. Y estamos acá, cumpliendo obra del destino, que nos puso en el mismo plano, en la misma recta de la vida. Miles de errores componen nuestra relación, pero así me gusta, aprendiste un montón de los errores, como yo también lo hice. ¿Te das cuenta de todo lo que hacemos juntas? Es una felicidad inmensa que jamás nadie me hizo sentir, jamás. Ese grado de felicidad absoluta por animarte a venir acá, sentarte, tomar una taza de leche chocolatada, reírte y abrazarme, enfrente de cualquier persona dañina, El amor que siento por vos, es infinitamente enorme mi amor, enorme. No nos prometamos un "para siempre", prometámonos una vida juntas. Mirémonos la una a la otra, hagamos una fantasía gigante con todo esto, hagamos miles de introspecciones para dejar la angustia, la tristeza, fuera del alcance de todo lo que nos rodea. Te amo, gracias por absolutamente todo, te mando un montón de besos y abrazos, no te tengo acá para dártelos, me encantaría, pero estamos super lejos y te extraño un montón, volvé.
♌
Así estoy yo, esperándote
Espero que me digas que ya llegas
Tratando de entender por qué no va a pasar
Vas a quedarte allá
Dos horas que separan cuerpos
Estoy acá, como siempre y como nunca
Tirada en la cama, esperándote
Esperando que me des las buenas noches
Esperando que me desees, siempre
Porque no nos tenemos y vos estas allá
Buena leonina, siempre deseando
Buena leonina, siempre haciéndose desear
martes, 29 de septiembre de 2015
¿te acordas?
te podría llenar
de preguntas
que empiecen con un
¿te acordás?
porque de todas las cosas que tengo
son los recuerdos
lo que nunca pude
soltar
de preguntas
que empiecen con un
¿te acordás?
porque de todas las cosas que tengo
son los recuerdos
lo que nunca pude
soltar
vivir con vos
Amaría poder vivir las 24 horas del día con mi novia, llegar a una casa, acariciar a un perro o a un gato, darle de comer a un pez, que me reciba y me pregunto cómo estuvo mi día, qué hice o qué no hice y si estoy bien o mal, que me ofrezca un té o un café, o que directamente me diga “tranquila, sentate que ya en un ratito comemos” y sentir la paz y tranquilidad que solo siento cuando estoy con ella, terminar de comer, dejar todo como está para ir corriendo al único lugar donde podemos ser nosotras al 100% sin nada en el cuerpo, para no cargar nada, sacar toda la mala energía del día en esa ropa que solo cubrió lo que no somos durante el día, tirarnos ahí, a esa cama gigante y mirarnos fijo, muy fijo, y amarnos toda la noche. lunes, 28 de septiembre de 2015
Instrucciones para llorar - Julio Cortázar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
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